Fortines del Puerto de Guadarrama

LS 4 Nido Observatorio_9927

Nombre: Fortines del Puerto de Guadarrama

Localidades: Guadarrama, San Rafael

Provincia: Segovia

Comunidad: Madrid, Castilla y León

Tipología: Nidos ametralladora, observatorios, puestos tirador, catenarias, trincheras, barracones, refugios…

Estado: Ruina

Visita: Libre

 

El viejo puerto de Guadarrama, conocido por el nombre de Alto del León, debido al monumento erigido en el mismo puerto para conmemorar la apertura del mismo en tiempos de Fernando VI, que está rematado por un león de piedra, y las alturas más inmediatas, el cerro Piñonero y Cabeza Líjar por el Sur, y el cerro de la Sevillana por el Norte, fueron terreno en el que tuvieron lugar duras batallas durante los primeros días de la guerra civil de 1936, cuando los militares sublevados contra el gobierno legalmente constituido intentaron llegar rápidamente a Madrid (por el puerto de Somosierra y el Alto del León), con objeto de completar el golpe de estado en pocos días y evitar una larga guerra civil. Al no conseguir el objetivo, sin conseguir tan siquiera alcanzar el pueblo de Guadarrama, la guerra se prolongaría durante casi los tres años siguientes al 18 de julio de 1936. Por otra parte, también serían rechazados a la altura de Buitrago los sublevados que, al mando del General Mola, intentaban llegar a Madrid por el puerto de Somosierra.

Tomado el Alto del León en los primeros días del levantamiento, las fuerzas rebeldes se posicionaron en las alturas inmediatas al puerto, fortificando fuertemente el cerro de la Sevillana, desde el que se enfrentaban a las tropas gubernamentales situadas en el cordal de la Peñota a Matalafuente y a las que intentaban alcanzar el paso desde el pueblo de Guadarrama.

Parte de las fuerzas rebeldes tomarían las alturas del cerro Piñonero (la Gamonosa) y Cabeza Líjar, adelantando una punta de lanza por la loma de la Solana de Fuente la Teja hasta el cerro de la Viña, donde quedarían finalmente contenidos.

Tras una serie de batallas, con ataques y retrocesos por ambas partes, el frente de guerra en esta zona quedaría estabilizado e inactivo, manteniéndose las posiciones de ambos bandos prácticamente hasta el final de la guerra. A finales de mayo de 1937 este frente volvería a tener cierta actividad, al pasar a ser objetivo secundario durante una maniobra de distracción, por parte del ejército republicano, destinada a detraer fuerzas enemigas, mientras la operación principal, con el objetivo de reconquistar Segovia capital, se desarrollaba sobre la Granja, la Cruz de la Gallega y Revenga.

Puerto de Guadarrama – Puerto del León

El conjunto Alto del León – Cerro de la Sevillana – Loma del Campamento – Loma de Falange – Loma de Requetés, sean una de las zonas de la Sierra con mayor densidad de restos de la guerra.

En las primeras semanas de la guerra, con un frente fluctuante, las fortificaciones eran de carácter temporal, generalmente trincheras, parapetos de piedra seca, refugios o alojamientos excavados en el terreno, campamentos provisionales para tropa, etc., pero a medida que el frente de guerra se fue estabilizando en estas alturas, las fortificaciones del cerro se fueron haciendo mucho más consistentes, con construcciones más sólidas y permanentes, dada la facilidad de acceso por carretera al mismo Alto del León desde el lado segoviano, lo que suponía poder disponer sin problema de los materiales necesarios y facilitando su transporte a los puntos de construcción de los fortines y refugios, no muy alejados. De todas estas construcciones quedan aún algunos ejemplares en excelente estado de conservación a pesar del tiempo transcurrido, mientras que las trincheras han ido siendo colmatadas por la erosión y el paso del tiempo y los parapetos y construcciones de piedra seca se han ido desmoronando.

 

 

Posiciones visitadas

LA – La Sevillana: Posición situada en la cumbre que ocupa dominando la zona alta del Cerro de la Sevillana. Forma una línea defensiva arqueada que rodea toda la cara este del cerro. Desde el Puerto de Guadarrama, la posición comienza con una trinchera bien protegida por nidos de ametralladora, continúa como un largo muro que sirve de parapeto para distintos puestos, y se prolonga como una profunda y amplia trinchera hasta el antiguo Puerto de Tablada, de la que parten ramales a puestos avanzados relevantes.

AL – Alto del León: Toma su nombre del puerto, desde el que se extiende por la ladera norte del Cerro Piñonero. La parte norte de la posición Alto del León defendía la vertical y el flanco derecho o sur del puerto. Poseía pocos elementos, pero de una gran importancia destacando el complejo de nido de ametralladora, nido blindado y vivienda de catenaria que hay a la espalda del antiguo bar, un barracón de compañía y dos puestos blindados de artillería.

LS – Loma del Campamento: Posición situada al norte de Posición La Sevillana a retaguardia de la línea del frente. Esta zona tuvo parte activa durante la maniobra de distracción organizada por el ejercito republicano en la batalla de la Granja.

LF – Loma de Falange: Ocupaba la cima del Cerro Piñonero tomando su nombre del grupo falangista, en la defensa del cerro, cayó ante el ataque republicano del capitán Benito. En honor de los defensores se cambió el nombre de Alto del León por Alto de los Leones de Castilla.

En un principio cubría el flanco derecho o sur del puerto de los ataques que pudieran realizarse desde el cordal serrano. A medida que las posiciones nacionales se alargaban sobre las cimas hacia el sur (Cabeza Líjar) y hacia Guadarrama por La Jarosa, la cumbre de Cerro Piñonero se aleja del frente. Queda como una posición de retaguardia que actúa ahora como un privilegiado observatorio. Presenta un arco defensivo que cubre la ladera este del cerro con un conjunto de muros y trincheras, sobre el que destaca un observatorio blindado, abundando sobre todo las viviendas ruinosas y los pozos viviendas.

LR – Loma de Requetés: Toma su nombre de la milicia navarra que lo defendía. Sitúada a media altura del Cerro Piñonero, en la loma de La Gamonosa. Impedía el ascenso de las tropas republicanas por el Camino de la Gasca, evitando el asalto del flanco derecho del Alto del León. Con el avance nacional hacia La Jarosa, la posición queda enfrentada, lejanamente, con las posiciones republicanas de Álamos Blancos y Cerro Lobos.

La posición forma una plaza fuerte gracias a un importante muro en semicírculo, adaptado a la curva de nivel en la loma de La Gamonosa. En la ladera sur el muro sirve de parapeto a varios puestos de tirador y en la norte protege varias viviendas de interés. La defensa se centraba en la línea cimera de la loma (actualmente ocupada por un cortafuegos), donde concentraba sus elementos más interesantes (dos nidos de ametralladora).

CL – Cabeza Líjar: Cabeza Lijar estuvo ocupada inicialmente por el bando republicano. Tras ser conquistada por el bando nacional, en ella se ubicó la posición de Cabeza Líjar. En Cerro de la Salamanca se establece la posición republicana La Salamanca. La línea de frente queda establecida en la actual pista que une el Collado de la Mina con el Collado del Hornillo, separación natural entre ambas elevaciones.

Posiciones enfrentadas, Cabeza Líjar era el extremo sur del Sector Central nacional y La Salamanca el extremo norte del Cuelgamuros republicano. Si bien los combates no fueron tan intensos como en el Puerto de Guadarrama, seguramente las hostilidades fueron constantes entre dos posiciones contrarias tan cercanas.

Toma su nombre de Cabeza Líjar, cerro del que ocupa la cumbre y la ladera norte. Actúa como cierre del extremo sur del Sector Derecho del Alto del León. Flanco sur del puerto, enfrentándose a la posición republicana de La Salamanca.

Presenta dos zonas: la cumbre y la ladera norte.

En la ladera norte se dispone, sobre un conjunto natural de berrocales, un recinto fortificado por un muro que encierra un buen número de viviendas. Destaca el frente este, que defiende el paso por la Pista de la Mina con una sucesión de puestos de tirador parapetados. El recinto y la cumbre quedan a su vez unidos por un muro ascendente en vanguardia (ladera este de Cerro Piñonero), y una línea sucesiva de viviendas bien defendidas con parapetos en la retaguardia (cordal norte de Cerro Piñonero).

LSA – La Salamanca: es el punto donde se unen sendas líneas de defensa republicanas: la que asciende desde La Jarosa y la que se prolongan al sur por el cordal de Cuelgamuros. Con la conquista nacional de Cabeza Líjar, La Salamanca frena el avance nacional por el cordal de Cuelgamuros, quedando enfrentada a las posiciones nacionales de Cabeza Líjar y Cueva Valiente.

La parte norte de La Salamanca actúa como vanguardia de la posición con elementos notables, dispuestos sobre una loma muy quebrada por berrocales. Sobre la parte superior de la loma existían hasta tres nidos de ametralladora, hoy arruinados, que cubrían la parte media y alta de la cara norte del Cerro de la Salamanca. También destacar la trinchera que, desde la loma norte, recorre la ladera este a media ladera. En sus inicios está protegida por un buen muro, en el que se suceden puestos de tirador parapetados.

 

 

BARRACONES PARA ALOJAMIENTO

 

Tres grandes construcciones que pudieron servir de alojamiento para un buen contingente de tropa, posiblemente una Compañía en cada uno de ellos. Dos de estas construcciones, bien conservadas, están situadas junto a la carretera, al norte (22×8 m) y al sur (30×7,5 m) del mismo puerto. Una tercera en la parte más alta de la ladera occidental, casi en la cima del cerro (21×6 m), de la que quedan los muros de ladrillo y mampostería, el arranque de seis o siete ventanas y al menos dos puertas de entrada, que probablemente fuese el centro de mando de la posición. En la ladera occidental, al pie de una zona donde afloran las rocas, quedan los muros de piedra de otro gran barracón (20×7 m), el cuarto de la zona.

AL 2 Barracon Compañia N

AL 1 Barracón Compañia S

LS 3 Centro Mando

 

FORTINES

 

En el cerro de la Sevillana quedan todavía una decena de sólidos fortines de hormigón, la mayoría en buen estado de conservación. El los fortines que visitaremos en la Comunidad de Madrid, encontraremos obras construidas con hormigón armado de gran calidad, con la ferralla adecuadamente dispuesta, como se aprecia cuando alguna de ellas ha sido destruida total o parcialmente con posterioridad. Junto a ellas es frecuente encontrar hormigones deficientes, con la ferralla sobresaliendo oxidada o con elementos de fortuna utilizados como tal (alambre de espinos, tuberías, somieres de cama, verjas de forja…). Otro tanto puede decirse del árido, que en las obras buenas es homogéneo y bien vibrado, mientras que en otras es irregular, dejando grandes burbujas. A veces se sustituye el hormigón armado por muros de mampostería trabados con mortero de cemento que en ocasiones es un simple llagueado exterior. En esos casos un muro de doble hoja sujeta un núcleo de cascajo que puede ser de gran espesor, pero escasa resistencia. También es frecuente combinar técnicas, reservando el hormigón armado para la losa de blindaje superior y dejando las paredes de mampostería, ofreciendo un comportamiento deficiente ante los impactos. La razón de ser de tan diversas soluciones fue en la mayoría de los casos la escasez de materiales más que la derivada de construir bajo el fuego, ya que muchas de estas obras son de segunda o tercera línea.

También hemos apreciado la utilización de blindajes mixtos que alternan capas de hormigón con otras de carriles de acero, rollizos de madera o arena para provocar la explosión prematura de los proyectiles. En muchos casos fueron destruidos en la posguerra para recuperar los raíles de tren, ya que durante la autarquía la chatarra alcanzó precios altísimos. Entonces sólo podemos detectarlos ya a través de la adecuada interpretación de los restos.

LS 1 Nido ametralladora

LS 2 Nido ametralladora derruido

LS 6 Nido ametralladora

LS 7 Nido ametralladora

LS 21 Nido ametralladora

LS 27 Nido ametralladora

LS 46 – 47 Nido ametralladora

CL 2 Nido ametralladora

OBSERVATORIOS

 

Los observatorios militares, estratégicamente ubicados en un puesto elevado y mimetizado en el terreno que posee vistas sobre extensas áreas de dominio enemigo y sobre sus vías de comunicación, podían vigilar los movimientos del enemigo.
Cada una de estas posiciones fue de un oficial, un suboficial y cuatro soldados dedicados únicamente a este cometido, con conocimiento del lugar e instrucción básica. La instrucción específica debía dirigirse al conocimiento del terreno, sus elementos naturales, sus referencias en la oscuridad, los puntos a observar y las distancias entre ellos así como la forma de registrar toda esa información y la forma de transmitirla. Para estos menesteres también se apuntaba en las órdenes de creación de los puestos la posibilidad de cubrir estas plazas con personal de las milicias afectas locales e incluso con vecinos de confianza de las zonas en cuestión.
En la zona quedan varios fortines-observatorio de hormigón armado en estupendo estado de conservación, uno en el centro de la cima de la Sevillana, otro en La Sevillanita, dos en el Alto del León, y otro en la Posición Loma de Falange, en la cima del Cerro Piñonero o de la Gamonosa. Posiblemente existan otros, muy deteriorados, que podrían corresponder a observatorios dispuestos en distintos lugares.

La misión que se les encomienda es la observación directa del campo enemigo para descubrir, registrar y transmitir:

  • Los movimientos del enemigo en las diferentes líneas de tráfico identificadas: camiones, grupos de hombres, ganado…, registrando su cantidad, tipología, dirección, posible carga, viajando con luces o no…
  • Movimiento de la aviación enemiga: número de aparatos, modelos, actitud (bombardeo, caza, observación).
  • Localización de baterías de artillería enemiga (visualmente o de oído) y posible calibre.
  • Localización de emplazamientos de ametralladoras o morteros.
  • Identificación de trabajos, atrincheramientos, apertura de pistas u obras defensivas.
  • Actitud de las posiciones enemigas.
El material específico del que disponían para observación se centraba en los prismáticos portátiles de 8 aumentos o en los de trípode de 24 aumentos disponibles solo en los observatorios que cubrían distancias más amplias.
Toda la información recopilada mediante observación debía ser comunicada al mando en partes regulares de mañana y tarde, así como resúmenes cada 10 días y cada mes tanto telefónicamente como por escrito. En caso de urgencia debían comunicar la información de forma inmediata utilizando el teléfono y claves de encriptación o el medio que consideraran oportuno. Debían utilizar una plantilla para registrar y transmitir lo observado y unos gráficos estándar para registrar la actividad de las vías de comunicación visibles (Anexos A y B).

Existieron órdenes estrictas para que estos observatorios se mantuvieran en absoluto secreto y pasaran inadvertidos no solo para el enemigo sino también para la vecindad.

CL 1 Observatorio blindado

LS 4 Nido ametralladora – Observatorio

LS 26 Nido observatorio

LS 50 Nido observatorio

LC 1 Nido observatorio

AL 7 Obervatorio blindado

LF 3 Obervatorio blindado

 

PUESTOS DE TIRADOR

 

En el contorno de todo el cerro hay abundantísimos pozos o puestos de tirador, algunos de ellos muy bien construidos y conservados, con sus cortos ramales de unión a la línea de trincheras aún visibles. Suelen ser por uno o varios combatientes, separados de la línea principal de fortificación y comunicados con ella por ramales de trinchera, con el objeto de buscar el mayor y mejor campo de tiro posible. En ocasiones son el recurso fundamental para cubrir grandes extensiones de terreno.

LS 11 Puesto tirador_0123 LS 14 Puesto tirador_0137
LS 17 Puesto tirador_0142 LS 18 Puesto tirador_0153
LS 22 Puesto tirador_0175 LS 25 Puesto tirador_0211
LS 31 Puesto tirador_0233 LS 32 Puesto tirador_2477
LS 41 Puesto tirador_2542 LS 45 Puesto tirador_2563
LS 48 Puesto tirador_2566 LS 49 Puesto tirador_2569

REFUGIOS

 

Casi todos los fortines tenían asociado algún tipo de refugio en las proximidades, abrigo contra las inclemencias del tiempo, alojamiento, almacén, botiquín, almacén de materiales y munición. Estos refugios, de planta rectangular, tenían en su mayoría la cubierta de hormigón en “cáscara”, con sección de catenaria, de media catenaria, o de medio cañón. No tienen blindaje, sólo paredes finas con un riego de asfalto impermeabilizante.

Las concentraciones artilleras podían destruir cualquier obra que no estuviese muy profundamente enterrada, por lo que la defensa debía encomendarse a la dispersión y el enmascaramiento de pequeñas obras. Se empleaban para ellos redes, ramas, etc. y también otros sistemas que han llegado hasta hoy. La forma más sencilla era cubrir las obras con tepes o con un túmulo de tierra que al colonizarse por la vegetación las camuflaba. En ocasiones se incrustaban piedras en la masa de hormigón de la cara exterior y el techo para confundirlas con el paisaje. Menos habitual es la simulación de edificios civiles, aunque también podemos encontrar algun resto.

LS 1 Vivienda catenaria

LS 15 Vivienda catenaria

LS 19 Vivienda catenaria

LS 38 Refugio blindado

Al 5 Vivienda catenaria

AL 6 Refugio blindado

PARAPETOS Y TRINCHERAS

 

Los parapetos complementan las líneas de trinchera o las sustituyen en zonas donde no es fácil excavar el terreno. Suelen estar realizados en piedra seca, aunque hay ejemplos reforzados con cemento. Una buena red de trincheras recorre parte de la meseta central del cerro y de la ladera oriental, con algún tramo excavado en la roca que aflora en el terreno, ramificándose algo más en las zonas norte y noroeste. También quedan restos aún visibles de algunas trincheras en la parte norte de la Sevillanita. De los parapetos de los primeros meses de la guerra, levantados con piedras del terreno apiladas en seco y algunos consolidados con cemento, quedan pocos restos, en su mayor parte por la ladera oriental.

Las trincheras son los restos más comunes y sirven tanto de elemento de tránsito como defensivo. Suelen tener una profundidad entre 1,70 – 1,80 metros y una anchura de 50 a 60 cm, reforzadas en su zona alta por parapetos de piedra, sacos terreros, etc. Lo habitual es que tengan un trazado quebrado o sinuoso, para evitar el efecto de proyectiles y metralla.

LS 10a Trinchera LS 16 Trinchera piedra
LC 3 Parapeto LC 5 Parapeto

ALOJAMIENTOS

 

Existen restos de alojamientos dideminados, restos de muros de piedra seca, o con escaso cemento, con casas de variados tamaños, en general no muy grandes.

LS 5 Vivienda piedra_2395 LS 8 Vivienda piedra_0114
LS 51 Viviendas ruinas LC 2 Viviendas ruina

 

Bibliografía

Alto del León, La Sevillana. Domingo Pliego Vega

La arqueología en el estudio de la fortificación de la Guerra Civil Española. Pablo Schnell Quiertant

Guadarrama. Tras las huellas de la guerra

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